Tengo más cosas que escribir, tengo que arreglar lo de la barra lateral que no sé porqué se ha ido a otro sitio, etc. Pero de momento no puedo. Me voy unos días, a uno de esos sitios sin internet, ni ordenadores. Aún existen :P
31 julio 2005
21 julio 2005
Divagaciones. De suelos translúcidos, de zapatos.
Las ranuras de los muelles de madera me dan vértigo, pero me fascina mirar las rallitas de mar desde mi posición semisegura. Sé que el suelo no se va a abrir de un momento a otro, pero los agujeros me recuerdan que de alguna manera sigo pendiendo de un hilo. Un trozo de madera menos y estaría un poco más cerca de lo desconocido. De vez en cuando es aconsejable recordar que el mundo a mis pies también puede desvanecerse.
Hoy, en lugar de mirar abajo, he mirado hacia arriba. Y el vértigo del falso acantilado ha sido sustituido por un peculiar paisaje. Repasemos las coordenadas exactas, para el experimentador novato: el sujeto X (léase yo, en el caso que nos ocupa) debe situarse en el piso inferior, justo debajo del techo translúcido. Asegurar bien la posición equidistante de sus pies para evitar cualquier balanceo indeseado y levantar la vista. Observar. Unos cuantos pies y la sombra de algunos pantalones que se asoman. Y, finalmente -at last but not least-, imaginar.
> El lienzo que se tiende sobre mí podría hacer las delicias de cualquier pintor abstracto que se precie. O incluso podríamos convertirlo en una estampa pop. Colores planos, geometrías inesperadas... quién sabe.
> Una foto más realista. Suelas de zapatos. Ejecutivas agresivas con talones y pantalones de pinza. Elegantes. Una balancea un pie sobre la punta, coqueta, a pocos centímetros de dos zapatos de hombre, que ni se inmutan. Otra mantiene el pie izquierdo en el suelo translúcido mientras balancea el derecho sobre el talón, en una actitud forzadamente distendida. Mal le pese sigue recordando las palabras de su madre. "Niña, como te vas a meter en esto. Ese es un mundo de hombres. Las mujeres no saben mandar". Delante, cuatro zapatos de hombre, a los que pisaría, si se terciase.
> Más pies. Posiciones extrañas que, de estar en horizontal, superarían las más inverosímiles posiciones del kamasutra más atrevido. Solitarios, parejas, tríos... orgías imaginadas y algunos "ya te llamaré" sin petición previa del teléfono del interesado.
> Otra instantánea: Ahora todo parece un manual de pasos de baile. Con sus líneas discontinuas trazadas junto a números esclavos de un orden coreográfico. Coreografía estudiadas, seguidas por zapatos que desean aprender a toda costa. Alguien guía al resto de la clase. El del fondo se tropieza con su propio pie derecho y duda sobre cual debe poner primero al levantarse. Se decide con una aseveración exagerada. El izquierdo pisa fuerte en un buscado estruendo.
¿Quién decide que es malo levantarse con el pie izquierdo? Es injusto. Seguro que nuestro pie izquierdo lo nota y se encoge, acomplejado. El mío lo sabe, por eso le repito cada mañana que no pasa nada, que el que sea siempre el segundo es porque sólo puede haber un primero y la rutina es difícil de romper. Lo comprende, pero le cuesta asumir que nunca será él quien dé la bienvenida a un nuevo día.
Y muchas más posibilidades de imaginar...
Cuando la arquitectura se vuelve original es bueno ser agradecido y observar, y imaginar. Es mentira eso de que la arquitectura sea la menos creativa de las artes. Las leyes de la física la limitan, sí, pero en el forcejeo con esos límites es donde se encuentra su magia. Cuando la creatividad debe batirse en duelo su fruto tiene más mérito.
16 julio 2005
Siempre escribo en horas extrañas...
Oí o leí en alguna parte que no hay que hacer mucho caso a lo que se piensa antes de ir a dormir, porque sólo son los desechos de los pensamientos que hemos tenido durante el día.
No me creo mucho este cuento. Más bien pienso justo lo contrario, que es por la noche cuando todo aparece más claro. Aunque a veces me gusta concederle el beneficio de la duda a la teoría.
Al pensar en la dificultad, que al parecer compartimos más de uno, para mostrar el afecto que sentimos, he recordado una anécdota que me ha hecho pensar y preguntarme:
¿Tan cerrada soy con la gente que me importa?
Debo serlo...
Hace unos pocos años escribí un monólogo para la Universidad. Era la carta de una madre que abandona a su hija en el portal de una familia para que la cuiden. Sabe que con ellos vivirá una vida mejor que la que ella pueda ofrecerle. Dicho así parece una mala película de sobremesa (como me gusta esta palabra :P ) de antena 3, pero no estaba mal.
No digo más. Si me veo obligada, por aclamación popular, a poner el texto completo, ya lo haré...
Mi madre encontró el texto y lo leyó. “¿Qué es esto, lo has escrito tú?¿Cómo puede ser?”. Si estas no fueron sus palabras exactas, sonaron igual. Le extrañó enormemente que eso lo pudiera haber escrito yo. Yo, “esa persona tan terca y poco tierna" o algo así. Supongo que en el texto vió una ternura, sensibilidad, emotividad... inusuales en mí.
Alagador: el texto la emocionó.
Decepcionante: no podía cree que eso hubiera salido de mí.
Lo curioso es que cuando entregué el texto, junto con otros, la profesora también me dijo que estaban bien y que "la había sorprendido". Exactamente con estas palabras, eso sí lo recuerdo. Me marché con una sonrisa, que poco después se torció. Acabé preguntándome si eso último que había dicho era del todo bueno. Era una alumna callada sí, pero ¿cómo para sorprender por mostrar un poco de sensibilidad?
¿Cómo para sorprender incluso a mi madre?
No sólo hay que aprender a querer, hay que aprender a transmitirlo. Nos queda toda una vida para hacerlo.
12 julio 2005
Me doy cuenta de que soy un poco cateta. Viendo lo soso que es mi blog, he decidido investigar un poco, intentar descubrir como puedo mejorarlo. ¿El resultado? Tengo códigos para hacer mil cosas. Códigos html de contadores de lo más bonito, de relojes, incluso de un minireproductor de música donde poner playlists. Y bien, una vez tengo todo esto, ¿qué hago? Pues nada, porqué por mucho que intente entender el HTML, sigo sin saber donde colocarlos. Me siento un poco estúpida. Además, he puesto el Haloscan y me ha borrado los pocos comentarios que tenía! Supongo que eso os resultará un error de principiante o incluso os recordará viejos tiempos en que también os peleábais con esas cosas. ¡¡¡grrrrr!!!
Si alguien sabe de un buen tutorial, que me eche una mano. Por hoy lo dejo, antes de que en un ataque de ira borre el p*** blog entero.
Y esto es lo que le digo al blog... (véase imagen)
¡NO PODRÁ CONMIGO!
01 julio 2005

Hoy se legalizan los matrimonios homosexuales. Es extraño como algo tan sencillo como lógico puede haber costado tanto tiempo y puede estar generando tanta polémica. Mi única reacción ante la noticia, sólo puede ser una (como diría una amiga que suele pasear con tacones por este blog): Pero si es “de cajón”, ¿no? Pues eso.
No sé dónde oí algo que quisiera reiterar. Algo que deberían oír todos esos manifestantes que se amparan bajo el lema –más bien eufemismo- de “por la familia” (no confundir bajo ningún concepto con “contra los matrimonios homosexuales”. No vaya a ser...).
Algo importante:
La ley continúa contemplando el matrimonio heterosexual. Los hombres y las mujeres (un sólo hombre y una sola mujer, no se me dispersen) podrán seguir casándose y divorciándose exactamente igual que hasta ahora. Las peras y las manzanas podrán seguir con sus vidas de pareja, adoptando pequeñas frutas y formando una familia, si eso es lo que quieren. Nada ni nadie se lo impedirá, exactamente igual que nada ni nadie se lo ha impedido hasta ahora. Así que, ¿porqué impedírselo a otros?
Otra cosa:
Los habrá que ni siquiera querrán casarse o adoptar, simplemente querrán poder decidir no hacerlo.
¿Es o no es de cajón?
PD: Disculpad. Sé que no digo nada nuevo, sólo algo más. Aunque si es eso, "más", si suma, ya me conformo :)
