29 junio 2005

"A veces pienso que el cerebro tiene envidia del corazón.
Y lo maltrata y lo ridiculiza y le niega lo que anhela
y lo trata como si fuera un pie o el hígado.
Y en ese enfrentamiento, en esa batalla,
siempre pierde el dueño de ambos."

David Trueba, Cuatro amigos
Nada. Tan sólo eso.

24 junio 2005

¿Qué significa conocer a una persona? ¿Qué datos son los importantes? ¿Qué distingue a un amigo de un conocido?

Os veis a menudo, arregláis el mundo, habláis de todo y de nada. A veces incluso os sorprendéis del cáliz que toma la conversación, más íntima, aunque nunca personal. Al fin y al cabo, los sentimientos son de dominio público. Llegas a creer que sí, que conoces a esa persona.
Pero un día, por la calle, tu amigo Alberto te pregunta quién es ese al que has saludado y sólo sabes responder: "Nada, uno". "Pero, ¿qué hace? ¿quién es?", pregunta el amigo (estudiante de económicas y compañero de piso de Elena). Entonces quisieras relatar mil y una anécdotas y conversaciones que habéis compartido, contarle lo del mechero, lo de la china del restaurante, lo de aquél día en que os perdisteis... Pero presientes que esa no es la clase de respuesta que espera tu amigo y, sin darle más vueltas, sueltas algo más adecuado: "Juan, creo". Así, con esa duda final.


Sigues andando, con tu amigo al lado y el conocido a la espalda, alejándose. Y te preguntas cuál es cuál. Y las preguntas del principio siguen en pie.

21 junio 2005

"Quedamos allí dónde muere la calle"

Eso oí. Lo decía una chica pegada al móvil. No sé a quién se lo decía, pero qué importa. ¿Cómo puede alguien quedar "allí donde muere la calle"? ¿Qué clase de sitio es ese? No es un lugar como esos a los que los padres prohíben ir a sus hijas, pero desde luego, no suena recomendable.
Donde muere la calle, donde van los gatos a mear, donde se acaban las vidas y la mierda se consume orgullosa, lejos del civismo de los cubos de basura. Dónde sea que muera la calle, tiene que ser un lugar parecido a esto.
No sé si este es un título adecuado para este blog, pero me gusta. Me gusta como suena. Enigmático y cercano a la vez. Ya veremos si aquí mueren las calles, de momento es lo más parecido a una esquina. Un lugar recóndito en el que, igual que se exhiben las putas, otros vienen a refugiarse. Unas veces soy puta, otras fugitiva. Veremos quién soy mañana.

Seré breve...